Sobre el cementerio
Todo cementerio necesita a alguien que cuide de sus residentes. Este es el nuestro.
Bienvenido al cementerio
Esto empezó como una obsesión un poco enfermiza por las formas más absurdas en que la gente se ha despedido de este mundo. Y ha acabado convertido en un archivo.
Aquí documentamos historias reales de muertes estúpidas, absurdas y, sobre todo, evitables. Sin faltar al respeto a nadie (bueno, un poco sí), pero con el convencimiento de que reírse de lo ridículo también es una forma de recordar que la vida es corta y que, por favor, no sujetes tú la cerveza mientras alguien hace una tontería.
Las normas de la casa
- Casos reales. Hechos documentados, con su fuente al final de cada expediente. Los nombres están cambiados: nuestros residentes descansan bajo seudónimo, por respeto a sus familias.
- Leyendas urbanas. Las historias que circulan sin fuente verificable también tienen su rincón, pero siempre etiquetadas como tales. Aquí no se entierra a nadie sin revisar antes su certificado.
- Licencias narrativas. A veces ambientamos la escena. Los hechos esenciales, nunca se tocan.
- El Idiotómetro. Cada residente puede ser puntuado según su contribución a la selección natural. El veredicto es tuyo.
Quién custodia esto
Detrás del cementerio hay horas de investigación, una ligera fascinación por el caos y las ganas de contar estas historias como si estuviéramos de sobremesa, compartiendo el peor cotilleo del día. Las firma El guardián, que vela por que cada residente reciba la crónica que se merece.
¿Conoces un caso?
Si sabes de alguna historia que merezca parcela, o si algo de lo que contamos no es exacto, escríbenos a info@cementeriodelosidiotas.com. Revisamos cada solicitud de ingreso con el máximo rigor… y bastante morbo.
Si te gusta el humor negro, la historia rara y las decisiones vitales cuestionables, has venido al sitio correcto. Prepárate para no aprender absolutamente nada útil.
